PRESENTACIÓN DE LA CARPETA "EN EL AMBIENTE PARPADEAN LAS SOMBRAS " POEMA DE CARLOS OROZA


Carpeta " En el ambiente parpadean las sombras" poema de Carlos Oroza

Artistas:
-José M. Barreiro
-Manolo Dimas
-Manolo Moldes
-Lissette Matalón
-Nelson Villalobos



CARACTERÍSTICAS DE LA CARPETA:
Medidas: 60 X 50cm
Soporte: Cartulinas Incisione Avorio 310grs
Técnica: Serigrafía Artística
Año: 2008
Impresión: Taller: VILLALOBOS SERIGRAFÍA ARTÍSTICA
Edita: DIPUTACIÓN DE PONTEVEDRA






Entrevista a Carlos Oroza





Poema: Carlos Oroza/ Foto: Villalobos/ Obra: José M. Barreiro





Obra: Manolo Dimas / Obra: Manolo Moldes






Obra: Lissette Matalón/ Obra: Nelson Villalobos







.FIRMA DE ARTISTAS

Firma de las obras de la carpeta. Manolo Moldes/ Manolo Dimas/José M. Barreiro



Lissette Matalón/ Nelson Villalobos




CARLOS OROZA:
“LA POESÍA ES MI CONDENA Y MI SALVACIÓN; MI MAL Y MI CURA. LA POESÍA ES TODO PORQUE SÓLO HAY POESÍA”

Es el poeta de la luz. De la naturaleza. De la mujer. De lo invisible. El poeta puro. Soñador. El que renunció al mundo para disfrutar de la vida. Es la pasión poética. El hombre que transita por los márgenes de la realidad para no extraviarse del centro. El poeta concéntrico y excéntrico. El uno y la otredad. El raro. El maldito. El radical. El subversivo. Un resistente. La piedra en el zapato del sistema. Un rebelde con causa. Indomable. El que ama al hombre pero abomina de sus máscaras. Romántico. El poeta sin bandera, patria ni fronteras. Universal. Libre. El juglar anhelante. El que acepta su genio como condena y bendición. Poeta doliente. Poeta dichoso. El cantor inocente. Sinfónico. La memoria poética. El que ve más allá porque se detiene en lo más cercano. El caminante que sale al encuentro y siempre encuentra porque jamás busca. El que sueña con ninfas y se alimenta de versos. El poeta circular. Extático. Solar. Íntegro. Esencial. Carlos Oroza es el POETA.



-¿Recuerda el día que tuvo conciencia plena de su condición de poeta?

- El verdadero poeta nace poeta. El poeta nace cuando le sorprende la primera palabra, porque la palabra crea estadios emocionales. El problema es saber escucharla. Yo construyo mis versos a través del otro yo, el yo interior que es el que me dicta. De repente, cuando surge la primera palabra, yo huyo absolutamente y me recluyo en un espacio donde no exista nada que me entretenga. Me quedo quieto, y espero a que empiece a sonar la voz, que es la otredad, ese espacio interior, y el poema se construye como si fuese una sinfonía, no con rima sino con ritmo interno. La palabra tiene un ritmo interior; la rima es una cosa escolástica. El verso ancho exige tener el don de la música, que te está sonando en el oído: es la voz del interior. Yo había hojeado un libro de Whitman y me quedé impresionado porque fue un poeta casi ideológico, porque ese “hombre que camina una sola legua sin amor, camina amortajado hacia su propia tumba”. Y yo descubrí en él mi tono verbal, el aliento largo, el verso que atraviesa una página. Tendría 18 años, porque la poesía es el fenómeno de la adolescencia, en el que reina ese estado de inocencia. Ser capaz de sorprenderse de cualquier cosa, que sólo la ve el poeta. Cualquier cosa, por mínima que sea, es todo un universo. La grandeza está en lo pequeño, en lo humilde, en el territorio que habitas. Lo demás es un desierto emocional.
- El poeta tiene una mirada distinta...
- Completamente. A veces te quedas alelado ante cosas que no ven los otros: ante un árbol, ante la marcha de un río, ante una perspectiva donde tu mirada alcanza mayor longitud. Y ahí está el poeta, en la codicia de lo lejano.
- Y desde los 18 años se quedó atrapado en la poesía...
- ¡Me quedé atrapado por el canto! Como dijo Hoderling, la poesía es un juego peligroso, es la carga de la fatalidad,. De tal manera, que te hace víctima de ella y cuando se marcha de tu hombro ese pájaro que canta, entonces, te quedas sin nada, sin territorio y sin ti mismo.
- La poesía es, entonces, una bendición y una condena...
- Una condena y una bendición. En el momento en que terminas un poema, ya no te pertenece; te queda la marca del poema. Y en ese momento corres el riesgo de querer continuar y repetirte, que es lo que hace una inmensa mayoría. Lo realmente importante es saber cuańdo está terminado.
- Y cuando concluye un poema, ¿le queda una sensación de vacío o de plenitud?
- Cuando el poema es un logro, es como si hubieses alcanzado la totalidad del universo, y entonces se produce el vacío, claro, volver a empezar. ¡Y eso es tan difícil! ¡Volver a luchar! Por eso, a veces, un solo verso es más importante que todo un libro. Por ejemplo, Diego Manrique cuando escribió “Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar, que es el morir”, ahí se terminó el poeta. Ahí acabó porque ya lo dijo todo. Ahí está la totalidad, ¿qué más queremos?
- ¿Qué es ser poeta?
- Es una actitud ante la vida. Es una manera de mirar al mundo, con otros ojos.
- Este mundo no parece estar para los poetas. ¿Se siente una rara avis?
- Somos los bichos raros. Un poeta es un tipo solitario, que va escuchando, no se sabe bien qué, y que tampoco se sabe bien adónde va, porque va prendido del canto.
- Son tipos peligrosos...
- Sí, muy peligrosos, porque somos un mal ejemplo, pero yo sólo puedo ser poeta porque la poesía es todo.
- Usted afronta cada día como si fuese una hoja en blanco...
- Sí, empiezo a construir el mundo, con mi discurso, paso a paso. Lo construyo poéticamente, claro.
- ¿Podría recordar un verso con el que se sienta especialmente identificado, que pudiera retratar a Carlos Oroza?
- No recuerdo ahora el autor, pero éste es un poema que me viene ahora a la memoria: “Yo sé que es a los árboles y no a nosotros a quienes les ha sido dada la majestad perfecta de la vida. Sobre la tierra cariñosa ellos están en su patria y nosotros somos extranjeros”
- La naturaleza está permanentemente presente en su poesía.
- Sí, porque es la madre.
- Cuando se le por las calles de Vigo caminando, alguien puede pensar que está matando el tiempo, pero...
- ¡Estoy trabajando! Mi marcha es una marcha poética. No voy a ninguna parte. Voy al encuentro de una guirnalda o de un poema, si no me lo da la realidad, entonces la sueño y la transformo. La poesía transformar la realidad, o traspasarla. Decía Henri Michaux, “no me gusta la pintura porque no me gusta la realidad”. Así es. No tiene sentido un pintor que esté copiando la realidad porque siempre será superado por esa fuerza inmanente. La realidad hay que transformarla, poéticamente, plásticamente. No cambiar, sino transformarla. Por eso ese paisaje que recorro cada día lo veo distinto cada día y cada hora.
- Usted está en el mundo y al tiempo fuera de él.
- Fuera y dentro. En el mundo pero sólo en aquellas cosas que considero esenciales, que son las que me alimentan. Por eso me siento extraño en el desierto emocional que vivimos, en el que fue raptada la palabra. La palabra alma, la palabra espíritu... ¡tan mal utilizadas!
- Usted reivindica la palabra...
- Totalmente
- Y también su sonoridad...
- ¡Claro! La palabra siempre con la composición y la melodía que le corresponden. Como lo haría un músico. Nunca será muy grande la mar, por muy grande que sea, que la Novena de Beethoven.
- No corren buenos tiempos para la palabra.
- Hoy estamos viviendo en el mundo de la pasarela, el mundo de los objetos. La gente acude a los grandes almacenes como si fuesen catedrales. Nunca tuvimos tanto y nunca tuvimos tan poco.
- Cuando se es poeta, ¿se puede ser otra cosa?
- Cuando es poeta de verdad, es todas las cosas. El poeta es el que organiza el caos, el que da sentido al absurdo que es la existencia.
- ¿En su carné de identidad, alguna vez se leía de profesión, poeta?
- Jamás, porque para el sistema eso es algo inconcebible
- ¿Se siente fuera del sistema?
- Totalmente. Soy un outsider
- ¿Y eso le produce satisfacción?
- A veces sí, a veces no. En ocasiones me encuentro conmigo mismo y me constituyo en el enemigo máximo de mi propia existencia. El cansancio de verte todos los días en espejo, tener que cambiarte todos los días de ropa... Lo cotidiano mata, poco a poco, lentamente.
- De verdad, ¿se siente un bicho raro?
- En realidad, encuentro raros a los otros, a todos.
- Nuestra sociedad se mira poco al espejo
- Sí, porque nos tenemos miedo. Empezamos a detestarnos ya, porque eso buscamos la compañía, sobre todo la compañía del televisor.
- ¿Dónde está la inspiración?
- Las palabras están sonando siempre, en una realidad escondida. Yo voy al encuentro de las musas, que puede ser una cosa humilde, una flor, cualquier espacio inundado de emoción. Detrás de esa emoción, siempre está la musa. El mundo esencial está detrás de la realidad, detrás de los muros. Vivimos rodeado de contenciones, de fronteras, siempre represivas. Hay que ver más allá. Tus ojos tienen que alcanzar la perspectiva de la longitud de la naturaleza. El hombre del desierto tiene la mirada más larga y más profunda porque vive en un espacio libre. Su mirada es más rica. Nosotros vivimos en un territorio muy marcado por paredes, fronteras... Y nuestra mirada es pobre.
- Usted defiende el valor de la inocencia.
- Quien conserva la inocencia vive en un estado poético. La inocencia no es una idiotez ni es una culpabilidad. Es permanecer en un estado especial; es ser capaz de sorprenderte, como un recién nacido que está descubriendo todavía el mundo. La inocencia es la mirada de ese niño que te está preguntando con los ojos. La inocencia es Hölderling
- ¿Y la libertad?
- Esa palabra está tan manoseada, etiquetada, que me niego a pronunciarla. ¡Ser libre, libre, libre...!
- ¿Prefiere la palabra soledad?
- La soledad sólo tiene sentido si es para hacer algo. Sin embargo, la otra soledad ni bajo un techo se soporta.
- Pero, en el fondo, ¿no estamos todos solos?
- Creo que sí, por eso nos buscamos necesariamente para decirnos algo.
- En un mundo tan hipertecnologizado, el poeta es todavía el artesano
- Sí, sí, El arte-sano, el arte de la salud
- ¿Se siente un hombre fuera de su tiempo?
- Estoy en este tiempo, pero siempre estoy recibiendo la onda de la tradición, el punto de partida. Grecia, Homero... Es el tiempo del ágora, de la conversación, de la palabra... El mundo sin pensamiento es horrible. Sólo somos la consecuencia de lo que fuimos
- Si la palabra está degradada, ¿significa que el pensamiento también lo está?
- Claro que sí, porque el sistema piensa por nosotros. Es el rapto de nuestra propia realidad.
- Y apenas hay silencio
- Ahora todo es ruido.Y la poesía es el silencio, la cadencia, la melodía, la música, tu propio hálito
- Usted disfrutó en Madrid de reconocimiento, éxito y riqueza material, pero un día decidió renunciar a todo ello...
- Lo abandoné todo.
- Generalmente los seres humanos queremos hacer el recorrido inverso
- Sí, yo decidí salir de ese mundo, de ese desierto emocional y penetrar en la esencia de las cosas, en busca del poema y la sinfonía. Y volví a Galicia, como diría el poeta, porque la patria es la infancia. Y el lugar más parecido a mi idea infantil de Galicia es Vigo, y aquí estoy. La poesía exige una renuncia total. Yo he dejado todo por esto, pero esto es mucho más placentero y digno. Yo decidí perder para ganar. Soy un romántico. Ya lo escribí: “Todas las tardes paseo mi derrota por las calles de Vigo, alguna vez me paro en la orilla y me paro en la orilla y espera algún barco”.
- ¿Jamás se arrepintió de esa decisión?
- Nunca. Vigo es la luz. Yo vine a la búsqueda de la luz. La luz, no el sol, ¡la luz! Jamás he visto en mi vida una puesta de sol tan impresionante como las que se ven en Vigo. Cuando irrumpe esa luminosidad por detrás de las Cíes, donde se para el mar, al atardecer... Eso es impresionante. La derrota es la victoria dela o
- Vigo no parece una ciudad tan industrial y caótica, no parece poética, pero usted...
- Pues yo he encontrado la poesía en Vigo. En mis paseos por Vigo, he descubierto un tránsito poético.
- ¿Es útil la poesía
- El sentimiento de lo útil y de lo inútil es moralista. No hay nada útil ni nada inútil. Lo más inútil es verdaderamente lo bello, y ahí está el verdadero poema.
- ¿Usted renunció a la poesía social, reivindicativa?
- Sí, porque me parecía un discurso coyuntural, crónica periodística. Aquello era kármico
- ¿Con qué está comprometido?
- Exclusivamente con mi poesía. En eso soy egoísta. Busco un poema de hoy que sirva para mañana, aunque soy consciente de que las futuras generaciones pueden rachar con todo, porque “lo que ayer fueron grandes verdades, hoy están puestas en duda, no obstante las mareas se precipitan, no hay nada, pues, de lo que fuimos que nos pertenezca”. Evidentemente, lo único que nos pertenece es la tradición. El pasado es hemeroteca.
- Cuando compone, ¿piensa en la trascendencia de sus versos, que alcancen la eternidad?
- No, sólo es una necesidad. La eternidad surge, allá ella con mis versos..
- ¿Cuáles son sus poetas de cabecera?
- ¡Rilke, Rilke! Y Hölderling.
- ¿Cree en la perfección?
- Para ser poeta hay que sentirse un poco incómodo. En una ocasión, el Papa viendo una obra de Miguel Ángel le dijo. “Todo está tan bien organizado, pero ese ángel, de ahí, ese angel que ha pintado se va...” Y Miguel Ángel le respondió: “Ese ángel es el que más me gusta”. La perfección excesiva es academia. A veces los errores te enseñan. Hay que reivindicar el derecho a equivocarse. En el error sobreviene el acontecimiento y ahí surge el poema.
- Hay quien le reprocha que su trabajo poético sea corto
- Están equivocados. Son gente que defiende la abundancia, el llenar las neveras como si mañana hubiera guerra. Un poema surge de vez en cuando... ¡De vez en cuando! Aquí hay mucho libro inútil que no vale para nada. El poeta tiene que encontrar ese estado de gracia especial.
- ¿Está orgulloso de todo lo que ha escrito?
- No, no soy un vanidoso. Si dijera eso, sería un imbécil. Hay cosas mías que pongo en duda.
- Su poesía es un canto.
- Mi poesía está hecha para ser escuchada. La imprenta es un fenómeno de nuestro tiempo; la poesía es anterior. El pueblo necesita una oración, necesita el canto, el silencio y la palabra, sino no se mueve
- Usted se dirige a los jóvenes, los reivindica...
- Sí, claro, hay que salvarlos para salvarnos
- ¿Se puede mentir en poesía?
- En poesía, jamás se puede mentir, a lo sumo imaginar. La poesía es la verdad maś profunda del espíritu, pero es una verdad que se encuentra muy oculta y que necesita ser cantada. La poesía no debe puntuarse ni ponérsele comas. Es un canto libre.
- Usted es un creador de palabras
- Sí, yo no domino el diccionario. Me repugna. Así que cuando me falla una palabra, la invento. La clave es lograr que esa palabra permanezca después, que sea acogida como una aportación al lenguaje. Trato de enriquecerlo. Pero no la creo de forma caprichosa; es una pieza que encaja en el puzzle. Por ejemplo, cuando canto “omniva, omniva, omniva” o, por ejemplo, el verbo “golosar”.
- Usted se rebela contra las fronteras
- Yo tengo un poema que dice: “Dejad que el trigo crezca en las fronteras, porque una flor no puede ser hermosa si no dejáis que el trigo crezca en las fronteras”. La frontera es la cosa más ilegal que hay en el mundo. Es repartirlo, cuartearlo. La infancia es la patria y lo demás, una añadidura.
- Usted ha dicho: “No puedo soportar a los poetas y a los pintores de domingo”
- La poesía es una actitud permanente. No se puede salir de una clase y escribir un poema, porque eso es caer en la deformación. Eso es el culturalismo más falso que hay. La cultura es sólo un punto de partida. A partir de ahí debemos seguir en la búsqueda de algo superior. Por eso no me gusta la poesía ni la pintura académicas; me gusta el arte de creación. No creo en los poetas de horas libres. El poeta lo es en todo instante. El poema tiene que ser coherente con tu actitud vital. Lo que escribes, tienes que vivirlo.
- La poesía es un mal
- Sí, un mal y su cura; la condena y la salvación
- ¿Y cómo se vive esa suerte de esquizofrenia?
- A veces, se producen unas grandes crisis cuando te falla el poema o el espacio en el que crees que debería habitar. Se produce un vacío terrible y la única manera de salvarlo es luchar con la poesía, llenar ese vacío de contenido, de canto.
- ¿Lee o relee?
- Releo. Lezama Lima, Borges, Rosalía de Castro, una gran poeta no entendida en su tiempo. Un poema se puede leer muchas veces. Se olvida y se vuelve a leer. La poesía tiene esa virtud, siempre está en estado de gracia; la prosa, no.
- ¿Se siente un provocador? ¿Cree que los demás lo ven así?
- Yo me siento indiferente hacia los demás, ni siquiera me provocan. Al contrario, de vez en cuando los amo.
- ¿Ha sentido alguna vez odio o envidia?
- No, porque ésa es una carga insoportable, y yo soy muy vago y muy débil. Yo no soporto ni el odio, ni la envidia ni el rencor. El rencor es el arma del fracaso más absoluto que hay.
- ¿Cómo encaja en el mundo intelectual y cultural?
- ¡Yo no ando con nadie! No me interesa mucho, porque se repite. No me divierte, no me suena al oído nada.
- La mujer es uno de los grandes temas en su obra
- La mujer para mí es un misterio, es el eco de tus propias cosas. Haber tenido a un individuo como yo dentro de un vientre... Supongo que habrían deseado expulsarme urgentemente. La mujer es el eco de la naturaleza: “Eva, Evame, Eva, Evame si me transito...” Ese es el recuerdo de la infancia, un canto a la madre y a la mujer. A la madre en el sentido uterino; y a la mujer en el sentido de convertirte en ella y ella en mí. Hazte en mí. Yo lo digo en verso: “Si celebrado el concierto me identifico, aprenderé a saber, seré suave y sensible, traslúcido en el color, en el placer acaso, tembloroso y lírico en la misión. Cuando se habla de ti, un sentimiento ingrávido recorre el ambiente”. ¡Eso es todo maternidad! Esto es la naturaleza, la mar, toda esta historia... ¡Uffff!
- ¿Se siente comprendido por las mujeres?
- Pues por alguna, sí. Alguna tan rara como yo. ¡Mira que hay gente rara! La mujer es un misterio profundo para mí. ¡Profundo! Nunca la he entendido, sólo la he sospechado. Cuanto más las conozco, menos las conozco, porque las mujeres se divierten entre ellas. Es un universo independiente del hombre. El hombre es inferior. Nos han dejado hacer. Los hombres somos los héroes, los militares... La mujer es más distanciadora, tiene su propio mundo. Es más tolerante.
- ¿Usted es un gran cortejador?
- Me gusta seducir. Como divertimento. Es algo hipnotizante. Trasladar a la mujer.
- ¿La poesía huele, sabe, se toca...?
- La poesía se mastica. Cuando escribo poesía, me huele el paisaje.
- ¿Y duele?
- Claro que duele. El dolor es la tendencia a la derrota.
- ¿Lo peor en poesía es repetirse?
- Una cosa es hacer poemas repetidos, y otra tener una poética. Cuando tienes una poética siempre estás haciendo el mismo poema, con variaciones, pero siempre es el mismo.
- La muerte es un tema que esquiva
- Lo esquivo porque es el fin de todas las cosas. Prefiero la vida. Olvidarme de la muerte, que me sorprenda cuando le dé la gana.
- ¿Es un acto de cobardía?
- Sí, una cobardía. Yo soy muy miedoso, terriblemente miedoso.
- Por eso nunca habla de la noche
- La noche la he soportado con maquillaje. De noche la gente se maquilla, pero al amanecer se descubre la gran mentira. La noche es una mentira literaria. Cuando te encuentras solo ante la oscuridad, es un terror. Yo lo digo en verso: “Después entré en la oscuridad y vi”. La oscuridad es la antesala de la muerte. Yo anhelo el sol, la luz, la esperanza... ¡La luz! Es un espectáculo insuperable. ¡La luz! Hasta la palabra es bonita.
- ¿Usted espera?
- No, yo sigo caminando. Voy al encuentro. Es una actitud abierta ante el horizonte. Yo encuentro cosas que la gente no percibe y pisa.
- Cuándo recita su poesía, ¿qué siente?
- Me voy. Estoy unos segundos en lo divino.
- ¿Es el poeta es un dios creador?
- Verdaderamente, los poetas son dioses. Como decía Hölderling, “en la divinidad únicamente creen aquéllos que lo son porque hay una raza tenebrosa que no se siente a gusto cuando habla un semidiós, ni tampoco entre los hombres cuando se manifiesta un celestial porque en la divinidad únicamente creen aquéllos que lo son”
- Usted se manifiesta casi poéticamente. Los versos salen constantemente de su boca
- No puedo evitarlo, es una carga que llevo y es muy difícil expulsarla de mis hombros.
- ¿Cómo es el proceso de composición de su poesía'
- Yo vivo la aventura del poema en mi cabeza. Lo escucho, lo compongo en mi cabeza y cuando está acabado y memorizado lo paso al papel, lo convierto en signos. Yo trabajo de noche; durante el día contemplo y lo absorbo todo.
- ¿Eso significa que en su cabeza hay poemas que todavía no han salido a la luz?
- Sí, algunos, y ahora estoy luchando con ellos. Ahí están, dando vueltas, hasta que salen, hay que dejarlos en paz, pero sin dejar de estar atento. Hay un momento en que habitas un territorio que no puedes compartir con nadie. El territorio del ángel poético sólo es habitable para quien está ahí. Los demás son interrupciones y baches.
- ¿Y cuańto desecha de ese proceso?
- Rechazo todo lo que me suena a cotidianeidad, a tópicos. No soporto la obviedad. La poesía tiene que trasladar el lenguaje, darle una aristocracia. Yo rechazo lo obvio. Para eso está la prosa. ¡Que hagan prosa ellos! ¡Son prosaicos!
- ¿La poesía puede abandonar al poeta?
- Sí, claro. Eso le pasó al prodigioso Rimbaud. Cuando la poesía te abandona, cuando el canto te deja... ¡Es terrible, terrible! Es la desolación. Si eso pasa, la vida deja de tener sentido, porque se acabó la aventura.
- Como poeta, ¿necesita ser entendido?
- No. Yo busco la gente entrañable, humilde, porque es gente que recibe el poema aunque no lo entienda. Gente que está sin estrenar, que todavía tiene capacidad para emocionarse. Ahí encuentro una proximidad del espíritu. Un regreso a la infancia: a la naturaleza, a los olores, a la mirada. El que está contaminado por la cultura es insoportable. ¡Es un pedante! ¡Un verborraico! Sufre de incontinencia verbal. La demagogia es nauseabunda. El cultismo, no. La cultura, sí.


ENTREVISTA: ROGELIO GARRIDO






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